Los gráficos sabían enseñarte un periodo. Lo que no sabían era responder a la pregunta que tenías sobre él, que casi siempre es cuánto y en cuánto tiempo. Acababas leyendo dos puntos del eje y haciendo la resta de cabeza.
Ahora pulsa y arrastra sobre el gráfico. El tramo que cubres se sombrea y una etiqueta te dice qué hizo la línea ahí: la variación en dinero y en porcentaje, las dos fechas y cuánto duró. Te sigue mientras arrastras y se queda fija al soltar. Escape la borra, o la ✕ de la etiqueta. Desplazar el gráfico ahora es Mayús y arrastrar, porque un arrastre normal tenía que significar una cosa o la otra.
Debajo del gráfico hay un navegador, una tira con todo el histórico y tu ventana visible dibujada encima. Arrástrala para moverte en el tiempo, o coge un extremo para ampliar o estrechar lo que estás mirando. La serie aparece esbozada detrás, así que ves hacia dónde vas en vez de adivinar fechas.
Las dos cosas están en el gráfico de precio de una acción y en el de evolución de tu cartera. Ya puestos, los botones de periodo de arriba pasaron a ser un único control segmentado, y dejaron de decir que hay un periodo elegido cuando ya has hecho zoom o te has movido fuera de él.