Los nombres de empresa están por toda la app. Tu cartera, una lista, el calendario, los resultados de un screener, la pantalla de inicio. Cada uno de ellos era un enlace que seguías y del que luego tenías que volver, y por el camino perdías dónde estabas.
Ahora lo señalas y se abre una tarjeta encima. Arriba, el último precio y la variación de hoy, los últimos 90 días en un gráfico pequeño y en qué punto de su rango de 52 semanas está. Después, los números que mirarías antes de decidir si merece la pena: capitalización, PER, rentabilidad por dividendo, beta y la variación de los últimos doce meses. Luego nuestras puntuaciones por factor sobre 100, nuestro valor razonable y el margen de seguridad frente a él. Abajo del todo, la próxima fecha de resultados y la próxima fecha ex-dividendo.
También te dice qué es ya tuyo. Si la acción está en tu cartera, si está en alguna lista, si tienes una alerta de precio puesta y cuántos inversores más la tienen o la siguen.
La tarjeta se abre también desde el título de la propia acción y desde su logo, que viene bien para contrastar una segunda empresa con la que estás leyendo.
No se pide nada hasta que señalas algo. En una pantalla táctil no cambia nada, porque no hay nada sobre lo que pasar el dedo.